Conecta tus dos lados. El empate es imposible.
Rellenen casillas por turnos. Azul conecta izquierda con derecha; Rojo, arriba con abajo. Bloquear al rival construye a la vez tu propio camino: en eso está su rareza y su belleza.
Lo inventó en 1942 el poeta y científico danés Piet Hein, y años después lo ideó por su cuenta el premio Nobel John Nash. Es uno de los pocos juegos en los que se ha demostrado matemáticamente que nunca puede terminar en empate.
Usa los puentes. Dos casillas separadas por un paso en diagonal están conectadas de hecho: si te bloquean una, te queda la otra. Encadena puentes en vez de poner piedras pegadas y cruzarás el tablero mucho más rápido.
Descárgala en el App Store (gratis) Juega en el navegador — sin instalar